El Museo del Louvre, con 8.000.000 de visitas anuales, comprende una de las colecciones más importantes del mundo, más de 450.000 obras. Recorrer sus 16 kms de pasillos pueden parecer una eternidad, sin embargo, “La Gioconda”, “La Venus de Milo” y “La Victoria de Samotracia” forman la triada más famosa del museo que bien merecen la pena.

La “Victoria de Samotracia” es un icono. Considerada una de las más bellas obras de todos los tiempos, con 2200 años de antigüedad fue descubierta hace tan sólo 150 años y, a pesar de su notoriedad, apenas conocemos su historia.

Niké o Victoria, un tema que no dejó de inspirar a los escultores griegos. Existen numerosos ejemplos durante el periodo arcaico, clásico y helenístico. En la mitología griega, Niké era la Diosa de la Victoria, hija de Zeus y de Temis, diosa mensajera que otorga la victoria acordada por los dioses. En iconografía se representa alada, portando hojas de palma o laurel.

Fue descubierta al Norte del Mar Egeo, en la isla de Samotracia. A los pies de la montaña se situaba un santuario dedicado a los Grandes Dioses, muy popular. Su historia está vinculada a ritos esotéricos de los Cabiros, una secta religiosa prehelénica. El culto a los Grandes Dioses desaparece, el cristianismo se extiende y el santuario quedó abandonado. Poco se sabe del emplazamiento de la estatua, probablemente en el eje central del santuario, sobre un gran nicho, rodeada de fuentes, donde la proa del barco estaba orientada hacia la izquierda para que su movimiento destacara.

La Victoria estuvo expuesta unos 15 años incompleta, hasta que un grupo de arqueólogos austriacos descubren que los bloques de mármol gris que Champoiseau había dejado abandonados en la isla, formaban la proa de un barco.  Comparando con monedas antiguas -una diosa alada sobre un barco- se dan cuenta que los dos elementos forman un único monumento. El enigma está resuelto. Champoiseau vuelve a por el resto de los bloques y la restauración se lleva a cabo.

En la última gran restauración realizada en 2013, la Victoria ha seguido un minucioso análisis con la tecnología más avanzada, revelando que el monumento estuvo pintado en la antigüedad. Trazas de color sobre las alas y el vestido. Se llevó a cabo limpieza de la superficie de la escultura, y vuelve a lucir radiante sobre la gran escalinata del Louvre, junto a miles de turistas que llegan desde todas las partes del mundo para pararse -un instante- a admirarla.

La Victoria de Samotracia es una de las mejores expresiones del arte helenístico. Busca dinamismo y movimiento frente al equilibrio del periodo clásico. El cuerpo se abalanza hacia el frente en líneas diagonales y curvas provocando desequilibrio. El movimiento se expresa en los paños que vuelan y se agitan, y en las alas. El dinamismo lo completan las múltiples curvas del vestido. El artista ha sabido expresar a la perfección los efectos del azote del viento sobre el cuerpo,  con una gran habilidad y un gran conocimiento de la anatomía, los senos, el vientre, las piernas y el ropaje “paños mojados” adheridas a ellas, llenas de sensualidad y misterio, refinada en las texturas, plumaje, telas.

Material Mármol de Paros estatua y mármol gris de Larsos para la base

Altura.3.28m

Situada Museo del Louvre,París

Periodo Época helenístico, Grecia Antigua, 190 a.J.C

Descubrimiento 1863, Isla de Samotracia, (Isla  Norte del Egeo), Charles Champoiseau

Composición  pedestal rectangular, base simulando la proa un barco, y la estatua.